Después de ocho horas frente a la computadora y un par de capítulos más por la noche, los ojos pasan factura. Ardor, visión borrosa, dolor de cabeza o la sensación de “arena” son señales comunes de fatiga visual digital, un problema cada vez más frecuente en la era del teletrabajo y el entretenimiento en pantalla. La buena noticia es que los ojos responden rápido a pequeños descansos y ejercicios simples que se pueden hacer en casa, sin equipo especial.

Uno de los principales problemas al usar pantallas por mucho tiempo es que parpadeamos menos. Esto reseca la superficie del ojo y genera incomodidad. Un ejercicio básico consiste en cerrar los ojos suavemente durante unos segundos, abrirlos y parpadear de forma consciente varias veces seguidas. Repetirlo ayuda a rehidratar el ojo y a relajar los músculos involucrados en el enfoque.

Otro ejercicio clave es cambiar el punto de enfoque. Pasar horas viendo a la misma distancia tensa los músculos oculares. Para contrarrestarlo, se puede elegir un objeto cercano, como un lápiz o el dedo, mirarlo durante unos segundos y luego cambiar la vista hacia algo lejano, como una ventana o un punto al fondo de la habitación. Alternar este enfoque varias veces ayuda a devolver flexibilidad al sistema visual.

El movimiento también importa. Los ojos no están hechos para permanecer fijos todo el tiempo. Dibujar círculos lentos con la mirada, primero en un sentido y luego en el otro, relaja los músculos. Lo mismo ocurre al mirar de arriba abajo y de izquierda a derecha sin mover la cabeza. Estos movimientos suaves reducen la tensión acumulada después de largas jornadas frente a la pantalla.

La técnica del descanso visual es igual de importante que los ejercicios. Regalarle a los ojos pausas regulares reduce la fatiga antes de que se vuelva molesta. Levantarse, caminar unos minutos y mirar sin objetivo específico —sin pantalla de por medio— permite que la vista se recupere. Incluso observar el cielo o áreas verdes tiene un efecto calmante.

El entorno también influye. Una iluminación demasiado brillante o muy tenue obliga a los ojos a esforzarse más. Ajustar el brillo de la pantalla para que no deslumbre y evitar reflejos directos ayuda a reducir el estrés visual. Por la noche, disminuir la luz azul o cambiar a tonos más cálidos puede facilitar la relajación ocular antes de dormir.

Al terminar el día, aplicar calor suave puede ser reconfortante. Colocar una compresa tibia sobre los ojos cerrados durante unos minutos estimula la circulación y alivia la sensación de cansancio. Este gesto sencillo funciona especialmente bien después de un largo maratón de trabajo y entretenimiento.

Cuidar la salud visual no implica dejar las pantallas por completo, sino usarlas con mayor conciencia. Incorporar estos ejercicios y hábitos a la rutina diaria ayuda a que los ojos se recuperen más rápido y se mantengan cómodos a largo plazo. Porque así como estiramos el cuerpo después de estar sentados todo el día, los ojos también necesitan moverse, descansar y respirar un poco lejos de la pantalla.

Por admin

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