Por Bruno Cortés

 

En medio del debate por la reforma electoral que impulsa la presidenta Claudia Sheinbaum, el coordinador de Morena en la Cámara de Diputados, Ricardo Monreal Ávila, mandó un mensaje claro hacia adentro de la alianza oficialista: no es momento de pelearse con los aliados.

Monreal, que además preside la Junta de Coordinación Política —el órgano donde se negocian los grandes acuerdos del Congreso—, reconoció que hay diferencias con el Partido Verde Ecologista de México y el Partido del Trabajo en puntos sensibles de la reforma. Pero pidió cabeza fría. Dijo que no conviene descalificarlos ni romper la alianza, porque han acompañado a Morena en 23 reformas constitucionales de gran calado.

En términos sencillos, lo que está diciendo es esto: puede haber desacuerdos tácticos sin que eso signifique una fractura estratégica. La coalición, sostiene, está unida por un proyecto de transformación más amplio, y un desencuentro electoral no debería poner en riesgo lo que viene en 2027, 2030 y otros procesos legislativos.

¿Dónde están los choques? Principalmente en tres temas: cómo se integrarían las cámaras, cómo se financiarían los partidos y cómo se fiscalizarían los recursos. Son asuntos técnicos, pero con impacto directo en el poder político. Por ejemplo, la propuesta busca modificar la representación proporcional para que todos los legisladores sean electos por voto directo, eliminando las listas cerradas donde los partidos deciden quién entra primero. Eso cambia el equilibrio interno de cada fuerza política.

Otro punto relevante es el combate al dinero ilegal en campañas. El borrador plantea que, si se detectan recursos ilícitos, instituciones como la Unidad de Inteligencia Financiera, el SAT o la Fiscalía puedan intervenir de inmediato, sin esperar a que termine el proceso electoral o a que el Tribunal Electoral resuelva. La idea es cortar de raíz el flujo de dinero sospechoso y no actuar cuando ya pasó la elección.

Sobre el tema del PREP, más que desaparecerlo, lo que se busca es que los resultados oficiales de cada casilla se conozcan el mismo domingo por la noche, conforme lleguen al órgano electoral. Es decir, que el ciudadano pueda ver el resultado real de su casilla el mismo día que votó, sin esperar hasta los cómputos distritales del miércoles. El argumento es dar mayor certeza y reducir especulación.

También están sobre la mesa otros debates: un posible ajuste en el calendario de la elección judicial pendiente, la eventual modificación a la revocación de mandato y la discusión sobre el fuero constitucional. Son temas que podrían incorporarse al paquete si se logra consenso.

Monreal fue enfático: los 253 diputados de Morena respaldarán la iniciativa presidencial. Pero también insistió en que la discusión será abierta e incluyente, con participación de todas las fuerzas, desde el oficialismo hasta la oposición del PRI, PAN y Movimiento Ciudadano. En otras palabras, la reforma no pasará en automático; habrá negociación.

En el fondo, lo que se está jugando es el rediseño de las reglas electorales. Y en política, cambiar las reglas del juego siempre genera tensión. Por eso Monreal apuesta por moderar el discurso, cuidar la alianza y convencer antes que confrontar. Sabe que en el Congreso las mayorías cuentan, pero las alianzas pesan todavía más.

Por admin

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *