Por Juan Pablo Ojeda

 

El diario Los Angeles Times reveló que la Agencia Central de Inteligencia (CIA) y el Buró Federal de Investigaciones (FBI) habrían proporcionado a la inteligencia militar mexicana la ubicación exacta de Nemesio Rubén Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación, antes del operativo que terminó con su muerte en el municipio de Tapalpa.

De acuerdo con la publicación, el sábado previo al despliegue, las agencias estadounidenses compartieron la localización precisa del líder criminal, y al día siguiente fuerzas mexicanas ejecutaron la operación. El reporte señala que, días antes, un dron de vigilancia tipo Predator sobrevoló a 20 mil pies zonas de Colima, Nayarit y Jalisco para recolectar información estratégica sobre la estructura del CJNG y los movimientos de su dirigente.

La fecha coincide con el permiso solicitado por la presidenta Claudia Sheinbaum al Senado para que elementos de Estados Unidos permanecieran en territorio nacional del 15 de febrero al 16 de abril en el Centro de Capacitación y Adiestramiento Especializado de Infantería de Marina. Esa autorización abrió la puerta a un periodo de cooperación más estrecha en materia de seguridad.

El reporte periodístico detalla que, días antes del operativo, autoridades mexicanas ubicaron a la pareja sentimental de Oseguera Cervantes y rastrearon sus movimientos hasta una zona a dos horas de Guadalajara. Con la información complementaria proporcionada por las agencias estadounidenses, se habría cerrado el círculo sobre el escondite del líder criminal.

La mañana del domingo, elementos del Ejército mexicano descendieron desde helicópteros cerca de la cabaña donde se ocultaba el capo. Según fuentes citadas en la investigación, El Mencho habría organizado una reunión privada en el lugar, lo que redujo su nivel de alerta. El operativo, que inicialmente buscaba su captura, derivó en su abatimiento.

El contexto político también fue relevante. Durante meses, integrantes del gabinete federal evaluaron los posibles escenarios que podría detonar un intento de captura. Existía la preocupación de que, si México no actuaba, el gobierno del entonces presidente de Estados Unidos, Donald Trump, pudiera considerar acciones unilaterales en territorio mexicano, como ha ocurrido en otros países.

La publicación añade que en los últimos seis meses la captura de El Mencho fue uno de los escenarios prioritarios en entrenamientos de soldados mexicanos con fuerzas especiales estadounidenses. Además, la detención previa de un funcionario presuntamente vinculado al CJNG habría aportado pistas clave sobre el círculo cercano del líder criminal.

Otro elemento que influyó en su localización fue su estado de salud. Oseguera Cervantes padecía una enfermedad renal avanzada y requería diálisis frecuentes, lo que limitaba sus desplazamientos y facilitó el seguimiento de sus movimientos.

Tras informar sobre su muerte, la Secretaría de la Defensa Nacional confirmó que el operativo contó con cooperación de Estados Unidos mediante intercambio de inteligencia. Más allá del golpe al crimen organizado, el caso abre un debate político sobre los alcances de la colaboración bilateral en seguridad, los límites de la soberanía y el nuevo equilibrio en la relación México-Estados Unidos frente al combate al narcotráfico.

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