Por Juan Pablo Ojeda

 

En enero, cuando el margen de error desaparece, las defensas de campeonato suelen marcar la diferencia. Houston lo sabe y lo demostró. Los Texans dominaron de principio a fin a los Pittsburgh Steelers en el juego de comodines y, con una actuación defensiva contundente, sellaron su pase a la Ronda Divisional de los Playoffs de la NFL, donde ahora deberán viajar a Nueva Inglaterra para medirse ante los Patriots.

Houston no solo ganó el partido, lo controló. La defensiva que fue la mejor de toda la liga durante la temporada regular volvió a imponer condiciones al limitar a Pittsburgh a apenas 175 yardas totales. La presión constante, la disciplina en cobertura y la capacidad para generar entregas de balón fueron claves para inclinar la balanza en un duelo que, durante buena parte del encuentro, fue una auténtica batalla defensiva.

Aaron Rodgers nunca estuvo cómodo. La defensa texana lo capturó en cuatro ocasiones, provocándole pérdidas importantes de yardas y forzándolo a cometer errores en momentos críticos. El golpe definitivo llegó en los minutos finales, cuando una intercepción fue regresada hasta la zona de anotación, el pick-six que terminó por sentenciar el partido y silenció el Acrisure Stadium.

Aunque Pittsburgh es históricamente reconocido por su defensa, esta vez fue superado en su propio terreno. Los Steelers quedaron limitados a solo seis puntos ofensivos, mientras que Houston encontró en su defensiva una fuente inesperada de anotaciones: un balón suelto recuperado en las diagonales y la intercepción devuelta para touchdown marcaron la diferencia en el marcador.

El mérito defensivo es aún mayor si se considera que los Texans tuvieron que sobrevivir a una tarde complicada de su propio mariscal de campo. CJ Stroud perdió tres balones —dos fumbles y una intercepción—, pero la defensa respondió una y otra vez, permitiendo únicamente un gol de campo tras esos errores y manteniendo a su equipo con vida cuando la ofensiva no encontraba ritmo.

El desarrollo del partido reflejó esa paridad defensiva. Tras tres cuartos, el marcador apenas favorecía a Houston 7-6. Fue en el último periodo cuando la historia cambió por completo: la defensiva de los Texans aportó 13 puntos directos, mientras que la ofensiva sumó otros 10 para transformar un duelo cerrado en una victoria contundente y humillante para los locales.

Para Pittsburgh, la derrota agrava una sequía que ya pesa demasiado. Los Steelers sumaron su séptima derrota consecutiva en postemporada y continúan sin ganar un partido de Playoffs desde 2016, cuando eliminaron a Kansas City en la Ronda Divisional. Desde entonces, han acumulado caídas constantes en la Ronda de Comodines, una eliminación más en la Divisional y varias ausencias de Playoffs, dejando más dudas que certezas de cara al futuro.

El foco también se posa sobre Aaron Rodgers, quien ahora deberá evaluar su continuidad. Aunque ha dejado abierta la puerta al retiro, todavía no hay una decisión definitiva. De ser su último partido, el veterano mariscal se despide con una actuación discreta: 17 pases completos, 146 yardas y una intercepción, la cual terminó siendo el último pase de su temporada.

Del lado contrario, Houston avanza con paso firme. A pesar de las dificultades ofensivas, los Texans llegan a la Ronda Divisional con una racha de 10 triunfos consecutivos y con una defensa que intimida a cualquiera. El reto ahora será Nueva Inglaterra, con la posibilidad histórica de alcanzar por primera vez una Final de Conferencia, impulsados por una unidad defensiva que hoy juega como auténtico equipo campeón.

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