La presidenta de la Cámara de Diputados salió esta semana a mandar un mensaje claro a uno de los sectores que más pesan en la economía del país: los empresarios. En una reunión con el Consejo Coordinador Empresarial, la legisladora explicó que, en medio del ruido político por la reforma electoral y las negociaciones del tratado comercial con Estados Unidos y Canadá, lo que se necesita es bajar la incertidumbre y abrir el diálogo.
Frente a dirigentes empresariales, empleadores y representantes de distintos sectores productivos, dejó en claro que todavía no existe una iniciativa formal de reforma electoral y que, mientras eso no ocurra, muchas de las versiones que circulan son solo especulaciones. Aun así, consideró necesario tranquilizar a quienes invierten, generan empleo y pagan impuestos en México, asegurándoles que la Cámara de Diputados mantendrá las puertas abiertas para escuchar a todos los actores cuando llegue el momento de discutir el tema.
La legisladora subrayó que una reforma electoral, si se presenta, deberá construirse con la participación de todos los grupos parlamentarios y no desde una sola visión. En palabras sencillas, explicó que la pluralidad y la democracia no solo sirven para que haya elecciones justas, sino también para dar confianza a los inversionistas de que México es un país con reglas claras, donde vale la pena dejar el dinero y crear empleos, en lugar de llevarlos a otros mercados.
El segundo gran tema de la reunión fue la relación comercial con los principales socios del país. En pleno proceso de negociación del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá, la presidenta de la Cámara insistió en que México debe enviar una señal de estabilidad al mundo. Para ella, demostrar que hay instituciones sólidas, diálogo político y respeto a la democracia es clave para que el tratado siga funcionando y genere beneficios para los tres países.
También dejó claro su doble papel: por un lado, su responsabilidad institucional como presidenta de la Cámara, obligada a conducir cualquier debate con imparcialidad, respeto a la ley y apertura; y por el otro, su posición política y partidista, que será congruente con las decisiones de su bancada y de su partido. Aun así, prometió que el proceso legislativo se llevará sin filias ni fobias, pensando en el interés nacional.
Sobre las tensiones internas dentro de la coalición gobernante y las dudas del Partido Verde y el Partido del Trabajo, reconoció que no es sencillo pedir a los aliados que acepten perder espacios de representación. Señaló que reducir la voz de las minorías no solo afectaría a esos partidos, sino a la democracia misma. Por eso, insistió en que cualquier cambio electoral debe construirse escuchando a todas las fuerzas políticas, incluidas las de oposición.
Finalmente, frente a preguntas sobre seguridad y presiones de Estados Unidos, fue tajante: la seguridad de México es responsabilidad de los mexicanos. Admitió que la exigencia de resultados es legítima, porque las familias viven todos los días los efectos de la violencia, pero rechazó cualquier idea de injerencia externa. Para ella, fortalecer las instituciones, cuidar las elecciones y mantener la democracia son parte de la misma ruta para darle a las nuevas generaciones un país más seguro y próspero.