Por Juan Pablo Ojeda
La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo aseguró este lunes 23 de febrero que el país registra “más tranquilidad” luego de la jornada violenta que estalló tras la muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, conocido como el Mencho, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación.
Desde Palacio Nacional, durante su conferencia matutina, la mandataria sostuvo que hay Gobierno, hay Fuerzas Armadas y hay coordinación nacional para garantizar la seguridad. El mensaje buscó enviar una señal clara: el Estado mantiene el control tras los bloqueos, quema de vehículos y enfrentamientos armados registrados el domingo en al menos 16 entidades.
La reacción violenta obligó a activar un esquema extraordinario de seguridad con participación del Ejército, la Guardia Nacional, la Fuerza Aérea y autoridades estatales, particularmente en Jalisco y estados vecinos. Incluso hubo cancelación de vuelos y afectaciones carreteras en puntos estratégicos del país, desde Puebla y Querétaro hasta Veracruz, Oaxaca y Chiapas. En términos prácticos, fue una demostración de la capacidad de reacción de grupos criminales ante un golpe directo a su estructura.
Sheinbaum explicó que, tras el operativo militar, el Gobierno federal instaló un centro de mando nacional para coordinar en tiempo real las acciones con los estados. Ahí participan los titulares de las áreas de seguridad y la Secretaría de Gobernación, en comunicación constante con los gobernadores. Es el tipo de mecanismo que se activa cuando la prioridad es evitar que la violencia se expanda o se prolongue.
La presidenta también hizo un reconocimiento explícito a la Secretaría de la Defensa Nacional y al general Ricardo Trevilla Trejo, destacando la preparación y profesionalismo de las Fuerzas Armadas. En el discurso oficial, el énfasis está en que la operación fue resultado de inteligencia y coordinación, no de improvisación.
El trasfondo del operativo no es solo interno. La muerte del Mencho ocurre en un contexto de presión creciente de Estados Unidos contra los cárteles mexicanos, a los que el año pasado autoridades estadounidenses catalogaron como organizaciones terroristas. Washington señalaba al CJNG como pieza clave en el tráfico de fentanilo y ofrecía hasta 15 millones de dólares por información que llevara a su captura.
Bajo el liderazgo de Oseguera Cervantes, el CJNG se convirtió en uno de los grupos criminales con mayor expansión territorial y capacidad operativa en México. Su debilitamiento abre un escenario complejo: por un lado, representa un golpe estratégico; por otro, puede generar reacomodos y disputas internas.
Por ahora, el Gobierno federal apuesta por el mensaje de estabilidad. La narrativa es clara: hay coordinación, hay presencia del Estado y se mantiene la prioridad de preservar la paz y la seguridad. El desafío será que la calma anunciada no sea solo momentánea, sino sostenida en los próximos días.