Pedro Haces Barba, legislador federal y dirigente sindical mexicano, se plantó esta semana en Washington, D.C., para formar parte de las mesas de diálogo vinculadas a la Organización de los Estados Americanos (OEA).
El motivo del cónclave no es menor: la capital estadounidense sirve de marco para la conmemoración de las bodas de plata de la Carta Democrática Interamericana, un pacto suscrito en 2001 que busca mantener a flote la gobernabilidad en el continente.
Durante su intervención ante actores internacionales, el representante popular dejó en claro su postura, subrayando que la democracia no es una meta estática que se alcanza y se olvida, sino «una tarea permanente».
A cuarto de siglo de la adopción de aquel instrumento, los tiempos han cambiado y hoy los países del hemisferio deben sortear fuertes torbellinos sociales, crisis de gobernanza y una migración que no da tregua.
Para hacer frente a estos nubarrones, Haces Barba enfatizó que la región requiere una receta basada en instituciones blindadas, una ciudadanía que no se quede cruzada de brazos y una cooperación regional que pase del papel a los hechos.
Como muestra del peso cívico nacional, el legislador puso sobre la mesa las credenciales de México, recordando que en el pasado proceso electoral más de 98 millones de personas fueron convocadas a ejercer su voto.
Esta cifra, explicó, no solo retrata una de las jornadas cívicas de mayor tonelaje a nivel mundial, sino que ejemplifica la viabilidad de la participación masiva en tiempos donde la política genera dudas.
La gira de trabajo del político por la ribera del río Potomac incluye arrastrar el lápiz en diversos encuentros estratégicos con figuras clave de la política exterior.
Con esta serie de acercamientos bilaterales, la delegación nacional busca tender puentes sólidos y demostrar que, desde tierras aztecas, hay plena disposición para tejer fino en favor del desarrollo de América.