Por Juan Pablo Ojeda

 

La etapa de Domènec Torrent en el banquillo de Rayados llegó a su fin. Después de la derrota frente a Cruz Azul, la directiva de Monterrey decidió dar por terminado el proyecto del técnico español, una decisión que ya se veía venir por el ambiente que rodeaba al equipo en las últimas semanas.

La caída ante el conjunto celeste fue el punto de quiebre. No fue solo un resultado más, sino la confirmación de una irregularidad que venía arrastrando el equipo en el torneo. Rayados no encontraba estabilidad ni en el funcionamiento colectivo ni en los marcadores, algo que terminó pesando en los despachos.

Torrent se despide con números que, en frío, no son desastrosos pero sí insuficientes para un plantel diseñado para pelear el título: 16 victorias, nueve empates y 13 derrotas desde su llegada. En el torneo actual, Monterrey marcha noveno tras ocho jornadas, con tres triunfos, un empate y cuatro derrotas. Fuera de zona de Liguilla directa, una posición que no va de la mano con la inversión ni con las expectativas del club.

La presión de la afición también influyó. El equipo mostraba lapsos de buen futbol, pero no lograba sostenerlos. En una plaza exigente como la regiomontana, la paciencia suele ser corta cuando los resultados no acompañan.

De manera interina, Nicolás Sánchez asumirá el mando para los compromisos inmediatos. El exdefensor albiazul estará al frente en el duelo ante Querétaro y también en el Clásico Regio frente a Tigres, un partido que siempre tiene peso específico y que puede cambiar el ánimo del entorno de un día para otro.

Mientras tanto, la directiva ya trabaja en encontrar al perfil definitivo para el banquillo. La intención es clara: recuperar protagonismo inmediato y enderezar el rumbo antes de que el torneo se escape. Monterrey tiene plantel para competir, pero ahora necesita dirección firme y resultados urgentes.

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