Por Juan Pablo Ojeda

 

Una mayoría de estadounidenses está expresando una preocupación creciente sobre la agudeza mental del presidente de Estados Unidos, Donald Trump. A sus 79 años, el mandatario enfrenta cuestionamientos no solo desde la oposición demócrata, sino también entre votantes independientes e incluso dentro de su propio partido.

De acuerdo con una encuesta elaborada por Reuters y Ipsos, publicada el martes —el mismo día en que Trump ofreció su discurso sobre el Estado de la Unión—, el 61 por ciento de los adultos en Estados Unidos considera que el presidente se ha vuelto “errático” con la edad. La percepción atraviesa líneas partidistas: el 89 por ciento de los demócratas comparte esa opinión, pero también lo hace un tercio de los republicanos y el 64 por ciento de los independientes.

Sin embargo, el respaldo dentro del Partido Republicano sigue siendo sólido en otro aspecto. El 81 por ciento de los republicanos cree que Trump mantiene la agudeza mental necesaria para enfrentar los desafíos de la presidencia. En contraste, solo el 19 por ciento de los demócratas y el 36 por ciento de los independientes opinan lo mismo. En términos generales, apenas el 45 por ciento de los encuestados considera que el mandatario conserva plenamente sus capacidades cognitivas, una baja frente al 54 por ciento que así lo veía en septiembre de 2023.

La encuesta fue aplicada a 4,638 adultos y tiene un margen de error de dos puntos porcentuales, lo que le da un peso estadístico relevante dentro del debate público.

Otros estudios refuerzan esta tendencia. Un sondeo de CNN del mes pasado mostró que el 46 por ciento de los estadounidenses cree que Trump tiene la resistencia física y mental necesaria para el cargo, una disminución respecto al 53 por ciento registrado a finales de 2023. Asimismo, una encuesta conjunta de The Washington Post, ABC News e Ipsos ubicó en 56 por ciento a quienes consideran que el presidente carece de la agudeza mental requerida, y en 51 por ciento a quienes dudan de su condición física.

El debate no se limita a Trump. El estudio de Reuters/Ipsos indica que el 79 por ciento de los estadounidenses considera que los funcionarios electos en Washington son demasiado mayores para representar adecuadamente a la población. La edad de la clase política se ha convertido en un tema central rumbo a los próximos años, en un país donde los liderazgos de mayor visibilidad superan con frecuencia los 70 años.

En el caso específico del presidente, también han surgido cuestionamientos por su estado físico. En meses recientes se observaron moretones en sus manos —que suele maquillar— y momentos en los que fue captado aparentemente dormitando en eventos públicos. La Casa Blanca difundió en verano un informe médico que señala que Trump padece insuficiencia venosa crónica, una afección común en personas mayores, aunque el reporte concluye que se encuentra en “excelente salud”.

El contraste entre la percepción pública y los informes oficiales refleja un clima político polarizado, donde la edad y la salud se han convertido en variables clave para evaluar el liderazgo en la principal potencia mundial.

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