Por Juan Pablo Ojeda

 

La jornada de ayer en la Concacaf Champions Cup dejó un balance desigual para los equipos mexicanos. Entre actuaciones sólidas, tropiezos severos y empates que saben a poco, el arranque del torneo volvió a confirmar que la Concachampions no perdona errores, sobre todo cuando se juega fuera de casa.

El América fue el que mejor entendió el escenario. En su visita a Honduras, las Águilas se impusieron 2-1 al Olimpia en un partido de alta exigencia física y presión ambiental. Lejos de especular, el equipo mexicano salió concentrado, aprovechó sus momentos y supo manejar el ritmo del encuentro. El resultado no solo le da ventaja en el marcador global, sino tranquilidad para definir la serie en casa, donde el América suele hacerse fuerte y cerrar sin sobresaltos.

La historia fue muy distinta para Pumas. El conjunto universitario firmó una de sus peores actuaciones recientes en torneos internacionales al caer 4-1 ante San Diego FC. Aunque el partido comenzó de forma prometedora, con un gol que ilusionó a los auriazules, la reacción del rival fue inmediata y contundente. La defensa se desordenó, el medio campo perdió el control y el equipo terminó superado en intensidad y lectura del juego. El resultado deja a Pumas contra la pared: necesita una remontada amplia en Ciudad Universitaria y una versión completamente distinta si quiere seguir con vida en el torneo.

En el caso de Tigres, el empate sin goles frente a Forge FC dejó un sabor amargo. El equipo regiomontano dominó por momentos, pero nunca logró imponer su jerarquía ni traducirla en goles. El clima, el campo y el planteamiento del rival complicaron el partido, pero aun así se esperaba más de un plantel acostumbrado a este tipo de competencias. El 0-0 no es definitivo, pero obliga a Tigres a ganar en casa y a mostrar una cara más agresiva si no quiere complicarse innecesariamente.

En conjunto, la jornada reflejó una constante del fútbol mexicano en la Concachampions: los partidos de visita siguen siendo una prueba real de carácter. América dio un paso firme, Tigres dejó todo abierto y Pumas quedó seriamente comprometido. La vuelta no solo definirá quién avanza, también servirá para medir qué equipos están listos para competir al máximo nivel en el torneo continental.

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