Por Juan Pablo Ojeda

 

La Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) lanzó un llamado directo al Gobierno de México para que rompa el ciclo de impunidad que sigue poniendo en riesgo al periodismo, luego del asesinato del comunicador Carlos Castro en Poza Rica, Veracruz. Para la organización, este crimen no es un hecho aislado, sino otro eslabón en una larga cadena de agresiones que rara vez llegan a castigo.

En un pronunciamiento, la SIP advirtió que la muerte de Castro se suma a numerosos ataques contra reporteros que permanecen sin resolver. Su presidente, Pierre Manigault, fue claro al señalar que cuando se asesina a un periodista no solo se apaga una voz, sino que se vulnera el derecho de la sociedad a estar informada. Mientras estos crímenes queden impunes, subrayó, se envía un mensaje de tolerancia frente a la violencia contra la prensa.

Carlos Castro, de 26 años, cubría temas de seguridad y era director del portal informativo “Código Norte Veracruz” en redes sociales. De acuerdo con los reportes, fue atacado a balazos por sujetos desconocidos al ingresar a un restaurante propiedad de su familia, un hecho que volvió a sacudir al gremio periodístico, especialmente al que trabaja a nivel local.

La secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez, reconoció que el periodista había contado con medidas de protección en 2024 tras recibir amenazas. Sin embargo, estas dejaron de estar vigentes cuando Castro salió del estado por un tiempo y no se reactivaron a su regreso, un punto que ha generado cuestionamientos sobre la efectividad y continuidad de los mecanismos de protección.

Desde la SIP, la presidenta de la Comisión de Libertad de Prensa e Información, la mexicana Martha Ramos, señaló que este asesinato vuelve a evidenciar la extrema vulnerabilidad en la que trabajan muchos periodistas, sobre todo en el ámbito local, y los altos niveles de impunidad que propician la repetición de estos crímenes. Por ello, consideró imprescindible que las autoridades actúen con rapidez y que desde el inicio se investigue la labor periodística de la víctima como una línea prioritaria.

Con este caso, Carlos Castro se convierte en el primer periodista asesinado en México en 2026. Tan solo en 2025 se registraron siete homicidios de comunicadores vinculados a su trabajo, según datos de Artículo 19, una cifra que mantiene al país bajo constante observación internacional.

El contexto es aún más alarmante si se considera que Reporteros Sin Fronteras ubicó a México como el segundo país más peligroso del mundo para ejercer el periodismo, solo detrás de Gaza. El nuevo asesinato en Veracruz vuelve a encender las alertas sobre la urgencia de garantizar la seguridad de quienes informan y de combatir una impunidad que, hasta ahora, sigue cobrando vidas.

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